Chagas en Bolivia aumentó de 3.36% a 3.95%

Por: María Elena Zavala

El mal de Chagas, es una enfermedad potencialmente mortal, es un serio y creciente problema de salud pública en Bolivia, especialmente para las poblaciones ubicadas en áreas endémicas, es decir, para los habitantes de los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija.

El porcentaje de viviendas positivas, es un indicador vectorial que el sistema de información en salud SNIS monitorea mensualmente. En Bolivia el vector es el Triatoma Infestan y el parasito causante de la enfermedad es el Trypanosoma cruzi.

El riesgo de contraer la enfermedad ha aumentado en los últimos seis años en esta zona endémica, de 3,36% el año 2006 a 3,95% el año 2011 (SNIS 2006-2011).

El Trypanosoma cruzi transmite la enfermedad a los seres humanos principalmente por las heces del insecto triatomíneo. Por lo general, éstos viven en las grietas y huecos de las casas mal construidas. Pican en una zona expuesta de la piel, como la cara, y defecan cerca de la picadura. Los parásitos penetran en el organismo cuando la persona picada se rasca y empuja las heces hacia la picadura, los ojos, la boca o alguna lesión cutánea abierta. También se puede transmitir por la transfusión de sangre infectada, transmisión de la madre infectada a su hijo durante el embarazo, a través de trasplantes de órganos y por alimentos contaminados.

El riesgo de contraer Chagas está asociado con modos de vida inequitativos y de pobreza, comunidades con malas condiciones de existencia y familias con un estilo de vida pobre e insalubre. Las casas con grietas, paredes no revocadas, de adobe, o techos de paja u otros materiales porosos, asociados a pobre ventilación e iluminación son propensas a estar infestadas. El hacinamiento y falta de servicios básicos favorecen el aumento del número de criaderos de vectores.

El Programa Nacional de Chagas constituye uno de los programas fundamentales del Plan estratégico de Salud por su impacto sobre la morbilidad, mortalidad y reducción de la esperanza de vida. Este programa comprende medidas relacionadas con el fumigado de las casas y el entorno con insecticidas, mejora de las viviendas, la promoción de medidas preventivas personales como el empleo de mosquiteros; buenas prácticas higiénicas en la preparación, el transporte, el almacenamiento y el consumo de los alimentos; tamizaje de la sangre para transfusión; control de los recién nacidos de las madres infectadas, para diagnosticar y tratar tempranamente el problema; capacitación del personal local; promoción de la participación social; investigación en diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Su abordaje como otros problemas de salud pública transmitidos por vectores, se lo puede realizar mediante estrategias de control o de erradicación, con metodologías y metas diferentes.  La estrategia de erradicación implica coberturas universales de las medidas preventivas y de mejora de las viviendas que alcance a todos los criaderos de vinchuca, en todas las casas, de todas las localidades infestadas en la zona endémica del país, para la eliminación total del vector, pero el alto costo hace que esta estrategia sea inaplicable en el país.

La estrategia de control, tiene como base la actuación sobre el vector para la eliminación de la transmisión, prevenir la infección por transfusiones sanguíneas y lograr que la población infectada y enferma tenga acceso a la asistencia sanitaria y es la que se aplica en nuestro medio.

La situación epidemiológica y social, el financiamiento dependiente de la cooperación, las características del programa orientado al control, los recursos insuficientes, demuestra que este programa adolece de problemas en su diseño. No se ha explorado suficientemente el potencial que existe en las alianzas con los otros sectores del gobierno y otras organizaciones para enfrentar este problema de salud pública.

Asimismo, el manejo vertical del programa hace que su funcionamiento a nivel municipal cuente con cuellos de botella, los procesos de investigación operativa no involucran al personal de salud perdiéndose de esta manera la oportunidad de tener una masa crítica mayor de personal experimentado.

Por lo anterior se puede concluir:  Que el programa nacional de prevención y control de Chagas no han tenido el impacto esperado, las causas atribuibles a esta ausencia de impacto se debe muy probablemente a problemas de diseño.

El hecho de que sea programa de control y no de erradicación está demostrando la insuficiente disponibilidad de recursos económicos para implementar programas de mayor impacto, asimismo, muestra la poca prioridad que se le asigna a este problema de salud pública a pesar de la Ley 3374 que declara prioridad nacional la prevención y lucha contra el mal de Chagas.

Las actividades de comunicación, información y educación no logran mover a la sociedad para que lograr una participación comunitaria más efectiva a fin de que asuman un rol activo en el control del vector y sus criaderos en el peri domicilio.

(María Elena Zabala es Responsable de Proyectos Medicus Mundi Bolivia) 

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