Precio justo para el agricultor

Si bien en nuestro país existe un sin fin de alternativas y potencial agropecuario en las diferentes regiones, en lo que concierne al altiplano, oriente, valles, chaco e incluso en la Amazonía con una gran biodiversidad, sería interesante promover la producción de materias primas con valor agregado en vista del atraso rural al que todavía estamos expuestos, aunque los agricultores aportan de manera significativa a la soberanía alimentaria a precios accesibles.

Sin embargo esta situación se ve truncada por la falta de incentivos, como acceso al crédito, semillas, asesoramiento técnico y mercados asegurados, a los productores de materias primas como en el caso de la leche, soya, hortalizas, frutales y otros que no compensan el esfuerzo y la inversión económica que el productor aporta produciendo alimentos y contribuyendo a la seguridad alimentaria.

Ese es el caso de los soyeros que tuvieron que tropezar con el bajo precio a pesar de llegar a producir más de 3 millones de toneladas del cereal, de los cuales sólo un 30% se destina al consumo interno y el restante 70% queda como excedente, por cuanto la agroindustria no paga el precio justo a los agricultores porque en las últimas campañas el precio por sus productos no cubrió lo invertido.

Aunque lo ideal sería que no se exporte materias primas como el grano de soya al mercado externo, en donde los agricultores obtienen un mejor precio y más bien esa materia prima se quede en nuestro país para la elaboración de productos con valor agregado, como es la harina, torta y aceite de soya, eso no ocurre por el bajo precio que se le paga al productor. Entre tanto los agroindustriales argumentan que no se puede cubrir la demanda operativa por falta de grano en mayores volúmenes.

En vista de ello sería interesante contar con políticas públicas que respondan no solo la inquietud del mejor precio de la materia prima en bruto exportada, sino que la agroindustria tenga también la capacidad de proveerse de la producción y pagar un precio justo a los agricultores.

Otro camino sería optimizar el rendimiento de los cultivos y reducir lo invertido, ya que en las últimas campañas los agricultores se vieron afectados por una infinidad de plagas y por la sequía, lo que mermo su producción a comparación de otros años.