Comprar alimentos o producirlos

De acuerdo a cifras registradas por los sectores empresariales en los últimos días se tiene conocimiento que se compraron más de 2 mil millones de dólares americanos de alimentos para el consumo de la población boliviana, sin contabilizar los productos que nos ingresan vía contrabando por las fronteras con los países de Perú, Argentina, Chile, Brasil y los mentados productos chinos de dudosa procedencia, sin el requerido control fitosanitario.
Sin embargo nuestro problema radica en que todavía somos dependientes de productos importantes básicos en nuestra canasta familiar como para la elaboración de pan y que tenemos que recurrir a países de la Argentina y Estados Unidos de Norteamérica EEUU para comprar este alimento, aunque tenemos las condiciones productivas, climáticas, tierras fértiles, tecnológicas para cubrir y cubrir la demanda interna de 600 mil toneladas métricas de este cereal.
Los mismo pasa con otros alimentos como la papa, porque de acuerdo a datos registrados por entidades de investigación se indica que Bolivia posee 1553 variedades de papa según la fundación PROINPA y el INIAF, sin embargo es inadmisible que se tenga que permitir la compra de papa del Perú, la Argentina y por la vía del contrabando, al igual que otros alimentos como hortalizas, cebollas, tomates y frutas.
Otra situación nefasta es el monocultivo de quinua y los bajos precios en el mercado nacional e internacional que hacen que los productores dejen de producir y se haya reducido los índices de producción.
Será que es más importante comprar en vez de producir trigo y otros alimentos para aportar a la soberanía alimentaria y no realizar la formulación de políticas claras productivas a corto mediano y largo plazo, invertir en investigación, dar facilidades para la importación de maquinaria, créditos a bajo interés y a largo plazo y políticas de fomento que contribuyan al desarrollo de la gente del campo.
Si pensamos que la seguridad y soberanía alimentaria de los bolivianos que radica en la descolonización de la producción, como no seguir otro camino para mejorar las condiciones de vida de cientos de habitantes del campo, que por falta de oportunidades migran a las ciudades para aumentar los cordones de miseria, la desocupación, la delincuencia y el atraso.