Biotecnología adecua cultivos al cambio climático

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La inestabilidad en los precios hace que disminuya la producción en el campo, en el año 2010 se logró cubrir la demanda de maíz, pero por falta de semilla y lluvia, hay una total incertidumbre y ello obliga se obligó a importar maíz transgénico. En Bolivia casi un 90%del total de la producción es transgénico, al igual que en, Uruguay, Argentina y Brasil.

Marcelo traverso, de APIA, dijo que es importante informar sobre este tema, porque la gente de a pie no sabe que es la transgenesis y es bueno conocer las experiencias de los agricultores. Resalto, que un 20% de los alimentos que consumimos es transgénica, porque alimentos como el aceite, carne, huevo, pollo, toda la soya y sus derivados tienen estas características y si se prohibe el uso de alimentos con estas características se podría afectar a la seguridad y soberanía alimentaria.

La biotecnología es una herramienta para la producción y si la usamos bien nos irá mejor, dijo Diego Vilaplana, Director de APIA, porque La ley de la Madre Tierra, se refiere al uso de la biotecnología, aunque falta reglamentarla. Esto también se menciona en la Constitución Política del Estado.

Enzo Benech, Subsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio del Uruguay, decía que en su país se tiene un marco regulatorio de transgénicos y que se controla el ingreso a su país de alimentos genéticamente modificados. Destacó que gracias al uso de la biotecnología, se subió a 1 millón de hectáreas.

Al referirse al tema, Edilberto Osinaga de la Cámara Agropecuaria del Oriente, indicaba que hay contradicciones en cuanto se refiere a la La Ley de la Madre Tierra con relación a la biotecnología, “porque es una ley política más que técnica y lo que esperan es debatir”, para arribar a conclusiones que favorezcan al sector y a la seguridad y soberanía alimentaria. Destacó que hace mucho que importamos alimentos transgénicos en base a soya y maíz del exterior con valor agregado, sin control y los productores no tienen alternativas para producir.

Osinaga, indicaba que sino introducimos el cultivo del maíz transgénico, ya sea mediante la producción o la importación, se pone en riesgo el alimento para aves y el ganado que se alimenta en base a soya y maíz. Destacó que a este paso y por la situación mundial y la demanda de alimentos, ya se debería pensar en el uso de la biotecnología y transgénicos en el cultivo de algodón y en arroz, pero no así en cultivos de origen nativo, como la papa, quinua y otros cultivos andinos.

El 35% del país trabaja con el agro, porque de dejar de producir alimentos transgénicos, tendríamos que importar, aceite, harina, torta de soya, para el sector pecuario y miles de personas quedarían sin empleo, porque esta actividad genera movimiento económico en toda la cadena productiva de la producción agropecuaria a nivel local y nacional.

Rolando Zabala de Anapo, decía que hace ocho años hubo un programa de soya  orgánica que tuvo problemas, por incidencia de la roya y no dio utilidad al agricultor en la cosecha, durante el Foro: “Biotecnología para una agricultura sostenible e inclusiva”, organizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior, la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios, la Confederación Agropecuaria Nacional (CONFEAGRO) y la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO). (ee)

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